Parlem sobre prostitució: un discurso sobre trata

03.08.2018

En febrero del 2018 fui invitada, junto con mis compañeras Valérie May y Ariadna Cases a un debate organizado por las Juventuts d'Esquerra Republicana de Caldes de Malavella, que tenía el título Parlem sobre prostitució. Decidimos dividir los temas que íbamos a tratar. De esta manera, Ariadna hizo una introducción y preparó el tema de los modelos, mientras que Valérie habló sobre las sanciones. Yo escogí el tema de la trata, ya que era un tema en el que, como activista por los derechos de les trabajadores del sexo, me parecía imprescindible formarme. En esta entrada transcribo mi discurso

Empiezo mi intervención haciendo alusión al argumento abolicionista de que la prostitución educa a los hombres en el machismo, ya que pueden disponer del cuerpo de las prostitutas a cambio del dinero que necesitamos para sobrevivir. También el argumento de que este tipo de demanda fomenta la trata.

Nosotras, las prostitutas feministas, consideramos que este argumento tiene diversas fallas.

Para empezar, Helena Maleno afirma que en todos los países hay trata, independientemente de sus políticas sobre prostitución. Por lo tanto, aplicar el modelo sueco no resulta claramente efectivo.

Asimismo, respecto a la demanda, Global Rights considera lo siguiente:

Casi todas las personas tratadas comienzan como migrantes buscando trabajo. Ellos son introducidos en al corriente migratoria por la demanda de mano de obra de otros países. Esta demanda existe porque los ciudadanos y los residentes de muchos países rechazan los empleos que ofrecen bajos salarios (...). Para reducir la capacidad de los tratantes de aprovecharse de los trabajadores migrantes, los gobiernos deberían adoptar medidas legislativas o de otra índole a fin de desalentar la demanda para trabajadores indocumentados, vulnerables y explotables

Por lo tanto, el tipo de demanda que hay que combatir es la de migrantes indocumentados y, por tanto, sin derechos. En la misma línea, el informe GRETA apunta que el estado español ha centrado sus esfuerzos en combatir la trata de seres humanos en la prostitución, dejando de lado negligentemente otros sectores. Por ello, recuerda que hay diversos tipos de trata: agricultura, construcción, hostelería, trabajo del hogar y trata con finalidad de extracción de órganos.

Asimismo, el defensor del pueblo, en su informe La trata de seres humanos en España. Víctimas invisibles afirma textualmente:

El panorama descrito coincide con el análisis que realizan los informes realizados por los organismos interacionales sobre trata de personas, que alertan acerca de la invisibilidad de otras formas de trata frente a la explotación sexual, así como de la especial vulnerabilidad de aquellos colectivos especialmente invisibles como los menores de edad, solicitantes de protección internacional y personas discapacitadas

Por tanto, vemos que la trata de seres humanos no depende de un tipo de consumo, tal y como afirma el abolicionismo. Otra afirmación que resulta muy cuestionable es la falta de estadísticas fiables, tal y como denuncia el informe GRETA. Las estadísticas más fiables con las que contamos son un cálculo aproximado llevado a cabo por la ONU, que establece la cifra de personas víctimas de trata -en el ámbito de la prostitución- en un 14%.

Otra crítica que podemos hacer del abolicionismo a raíz de la lectura del informe GRETA son los nefastos resultados de la multa al cliente: dicho informe dice, textualmente: "hay una falta de investigación sobre la explotación de la prostitución desde una perspectiva de trata de seres humanos y no hay estudios de impacto de las medidas tomadas en Espanya". GRETA también dice textualmente "GRETA deja constancia de que poner multas a prostitutas y/o sus clientes no corresponde específicamente a la obligación del artículo 19 del Convenio que prevé criminalizar el uso de servicios ofrecidos por una persona de la que se sabe que es víctima de trata".

Pues esta medida que -con la buena intención de acabar con la trata- tiene como finalidad disuadir a las mujeres para que no ejerzan la prostitución y a los hombres para que no compren nuestros servicios, está teniendo el efecto contrario: según la ONG Genera, mediante esta medida se están multando a víctimas de trata. Genera calcula que un 15% de las mujeres que captan cu clientela en la calle son víctimas de trata. Pero, al mismo tiempo, del total de mujeres multadas, hay un 60% que son víctimas de trata.

Tras todo lo expuesto, podemos afirmar que el abolicionismo invisibiliza la causa real de la trata, que no es un tipo de consumo, sino un sistema de fronteras xenófobo y las desigualdades económicas a nivel mundial.

Asimismo, el abolicionismo quiere imponer una óptica de género en el tema de la trata, en lugar de una óptica de Derechos Humanos, cosa que le permite atacar la prostitución. No obstante, este punto de vista tiene diversas fallas

La primera es que invisibiliza la trata masculina. El defensor del pueblo afirma: La idea comúnmente extendida de que "los varones migran, las mujeres son objeto de trata" ha hecho que los organismos nacio­nales de justicia penal a menudo parezcan más len­tos a la hora de investigar y perseguir los casos de trata de personas que afectan a varones, lo que refleja un sesgo general en la aten­ción, desviándola de la trata con fines de trabajo forzoso y en condiciones de explo­tación hacia la trata con fi­nes de explotación sexual. Los efectos negativos de esta situación se acusan en todo el espectro de género: los hombres no están pro­tegidos por leyes y políticas diseñadas para las mujeres y los niños objeto de trata, y la percepción de que las mujeres víctimas de trata son débiles e ignorantes se ve reforzada»

La segunda es que invisibiliza la trata infantil, que es un 25% del total. La Directiva 2011/35 de la UE también remarca que los menores son más vulnerables a sufrir trata.

La tercera es que invisibiliza otros tipos de trata que, según el defensor del pueblo, son endémicos: en la construcción (20%) y en la agricultura (13'95%).

La perspectiva de género es, no obstante, necesaria, ya que la mayoría de personas tratadas son mujeres: según el el informe Global estimates of modern slavery, redactado por la International Labour Office, la Walk Free Foundation i la International Organisation of Migration, el 71% de las personas tratadas son mujeres. Pero, ante esto, deberíamos tener en cuenta dos cosas: la primera, tal y como se ha dicho, es que esta óptica no debería eclipsar otros tipos de trata, que también constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos.

La segunda es que, si queremos analizar la trata con gafas lilas, deberemos analizar TODOS los tipos de trata que afectan a las mujeres (no sólo la prostitución): la trata de trabajo del hogar es el 24% de la trata con finalidades de la llamada explotación laboral (nombre que se acuñó para distinguirla de la trata con fines de prostitución forzada). Muchas de las mujeres que están en este tipo de trataa son menores de edad y sufren abusos sexuales. También tenemos que tener en cuenta la trata de mujeres con finalidad de matrimonios forzados, en la que son destinadas 15'4 millones de personas, las cuales han perdido su autonomía sexual y tienen que aportar su fuerza de trabajo al matrimonio.

El abolicionismo reclama una reeducación en nuestras sociedades en relación a las conductas desigualitarias, las cuales, según ellas, fomentan la trata. En esta línea, emplean el argumento falaz de que el hombre no compra sexo, sino sumisión. Pero ¿cuántos feminicidios hay en la pareja y cuántos en prostitución?

En la misma lógica de acabar con un tipo de costumbre cultural para acabar con la trata, deberíamos acabar con el amor romántico, ya quees el pilar del maltrato en la pareja y el pilar de la trata de matrimonios forzosos. También es un instrumento importante para la trata con finalidades de explotación sexual: a diferencia de las nigerianas (que suelen ser captdas a través de una red de trata), en el caso de las mujeres de Europa del Este se utiliza el amor romántico: tanto Helena Maleno como Genera afirman que en la trata de Europa del Este (rumanas y ucranianas) se suele emplear el método del tratante que enamora a las mujeres (lover boy).

Siguiendo esta lógica de acabar con un tipo de costumbre para acabar con la desigualdad y con un tipo de trata, también deberíamos dejar de contratar trabajadoras domésticas. Enumerando las razones que hay para este tipo de contratación, encontramos que se necesitan personas ajenas a la casa porque los hombres no ayudan en las tareas, cosa que es síntoma de desigualdad. Asimismo, hay una diferencia de clase: las mujeres privilegiadas pueden hacer carrera laboral, mientras que otras, sin tantas oportunidades, tienen que realizar trabajos precarios. También debemos pensar en las desigualdades económicas entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo.

Por tanto, según la lógica abolicionista, deberíamos combatir el empleo doméstico porque fomenta la trata de esclavitud doméstica que, como se ha dicho, emplea a muchas menores de edad y donde también se dan abusos sexuales, tal y como refleja el informe Unprotected work, Invisible exploitation: trafficking for the purpose of domestic servitude (2010). Este tipo de contratación -siguiendo siempre la lógica abolicionista- alimenta las diferencias de clase, provocando que las que tienen que realizar un trabajo mal pagado no puedan tener otras oportunidades.

No obstante, luchar contra los matrimonios forzosos y las esclavas domésticas atacando el amor romántico y el empleo en el hogar equivaldría a legislar la vida privada de las personas, su intimidad y sus maneras de relacionarse sexoafectivamente. Ésta es una actitud propia de un totalitarismo y no de una democracia.

Hay que garantizar la libertad de contraer matrimonio y gestionar la limpieza de la casa como se crea conveniente. Pero, para que sea una situación de libertad, tiene que ir ligada a unos derechos que defiendan a las mujeres de posibles abusos, tanto dentro del matrimonio como en el trabajo del hogar. Y esto es exactamente lo mismo que pedimos nosotras.

Asimismo, hay que preguntarse: si el abolicionismo analiza la trata desde una perspectiva de género, ¿por qué los trabajos y cursos que propone a las mujeres que quieren dejar la prostitución son siempre de ocupaciones femineizadas?

El defensor del pueblo afirma que, para combatir la trata de seres humanos, hay que llevar a cabo acciones que protejan los derechos. Por ejemplo, crear organizaciones de migrantes en colaboración con los sindicatos, llevar a cabo inspecciones de trabajo y no frenar sólo la explotación de la trata, sino todas las formas de explotación relacionadas con los migrantes. De esto podemos deducir que el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo facilitaría la vigilancia para que no hubiese trata dentro del sector de la prostitución. Hay abolicionistas que dicen que en Alemania ha aumentado la trata. Y, sin embargo, no tienen en cuenta de que con las inspecciones de trabajo lo que ha aumentado es la posibilidad de detectarla LA POSIBILIDAD DE DETECTARLA. Además, como dice Helena Maleno, todos los países tienen trata. Y ese "todos" incluye a Suecia.

Ahora bien: para que estas medidas puedan llevarse a cabo, ¿es lícito considerar la prostitución como trabajo o deberíamos considerarlo como explotación en sí? Durante la redacción del Protocolo de Palermo no hubo un acuerdo sobre este punto por parte de los países que participaron en él, ya que cada uno tenía una legislación diferente sobre trata. El único acuerdo al que llegaron fue que la trata constituye una violación de los Derechos Humanos y que es una forma de esclavitud.

Por tanto, lo que nos parece denunciable del posicionamiento abolicionista es lo que dice y lo que calla. Su discurso está tan centrado en perseguir a la demanda, que no se pronuncia nunca contra las políticas sobre víctimas trata. Por ejemplo, la obligada cooperación con policía para obtener el más mínimo derecho, cosa que supone un riesgo elevado, tanto para la persona en cuestión como para su familia. Global Rights exige a los gobiernos que las víctimas de trata que hayan tenido que identificarse tendrían que ver concedida su residencia para ellas y sus familias. Si bien esto cambió con el artículo 59bis, una óptica de Derechos Humanos en trata no exigiría la cooperación con la policía para tener derechos. Asimismo, la protección es necesaria no sólo para los hijos de las víctimas de trata residentes en el estado español: también es necesaria para los hijos que se encuentran en el país de origen. Con respecto a la obligada denuncia, no es una medida que se ajuste a la realidad de las víctimas de trata: Helena Maleno habla acerca de la relación compleja que mantienen con las redes, ya que existen vínculos de pertinencia y sentimientos de deuda.

Tampoco oímos nunca a las abolicionistas protestar contra la aplicación de la ley de extranjería: según el defensor del pueblo, muchas de las víctimas reciben tratamiento como migrantes en situación irregular por no ser identificadas como víctimas de trata. Por ello se ven obligadas volver al país origen, manteniendo la deuda contraída, a la que se suma la responsabilidad familias. Por ello, acuden a otra red, para poder pagar la deuda a la primera.

El discurso abolicionista tampoco insiste para que se pague la debida indemnización: la Guia anotada del Protocol de Palermodenuncia precisamente que los estados no tienen políticas que prioricen a las víctimas en relación a los bienes decomisados a las mafias. Añade clara i contundentmente que los gobiernos no tendrían que destinar el dinero decomisado a otras finalidades que no estén relacionadas con la atención a las víctimas de trata yque, si lo hacen así, se están lucrando con el dinero proveniente de un delito. Global Rights remarca también que la víctima de trata tendría que recibir esta compensación, aunque haya tenido que volver a su país de origen.

Tampoco oímos al abolicionismo denunciar que muchas víctimas acaben en la prisión por delitos que han sido obligadas a cometerpor la red (Directiva 2011/36 de la UE), precisamente para impedir la denuncia.

Asimismo, el discurso abolicionista emplea un lenguaje cosificante, que fomenta el estigma social. Esto dificulta la reinserción social, incluso una vez que han acabado de pagar su deuda: en muchas ocasiones, se quedan a trabajar para la mafia, ahora como captoras: un 30% de los delincuentes de redes son mujeres.

Como conclusión, me gustaría formular algunas preguntas a las defensoras del modelo abolicionista:

-La Directiva 2011/36 de la UE afirma "La Decisión marco 2001/220/JAI del Consejo, de 15 de marzo de 2001, relativa al estatuto de la víctima en el proceso penal (13), confiere a las víctimas una serie de derechos en el marco de los procesos penales, entre ellos el derecho a la protección y el derecho a indemnización.". Es a decir, que las víctimas tendrían que cobrar una indemnización proveniente del dinero decomisado a los tratantes. No obstante, en el estado español sólo se conoce un caso: una mujer que, después de haber hecho todo el proceso de denuncia, con el consiguiente peligro al que se expuso y la dificultad de tener que revivir toda su vivencia (revictimización) recibió una indemnización de 2000 euros. ¿Por qué desde el abolicionismo el foco está en la demanda y no denuncian ustedes este tipo de injusticias, provenientes de las instituciones para las cuales muchas veces trabajan?

-El informe GRETA, así como todas las asociaciones pro-derechos, denuncian que la multa a los clientes (el modelo sueco) comporta una mayor clandestinidad, cosa que, al mismo tiempo, aumenta la dificultad a la hora de detectar la trata. ¿Por qué, entonces, el abolicionismo considera que ha de adoptar el modelo sueco y pone como gran justificante acabar con la trata?

-La tercera pregunta está relacionada con las otras dos: resulta que, en primer lugar, tenemos fronteras porosas para la trata, tal y como denuncia Helena Maleno. Esto da pie a situaciones de explotación. En segundo lugar, tenemos un posicionamiento político que, irónicamente, se llama abolicionista. Y digo irónicamente porque las políticas que propone para "acabar con la trata", lo que hacen es provocar clandestinidad. Y esto, según GRETA, hace que la trata sea más difícil de detectar y, por tanto, de desmantelar. Además, es precisamente el sistema de fronteras el que provoca que muchos migrantes tengan que construir su proyecto migratorio precisamente contando con las mafias. Pero de esto el abolicionismo no dice nada. Así pues, tanto el sistema de fronteras como el abolicionismo están permitiendo y fomentando que se dé la situación de clandestinidad -y, en consecuencia, de explotación-, la cual generará grandes cantidades de dinero. Éstas, una vez decomisadas, tendrían que acabar en los bolsillos de las personas a quienes les pertenecen legítimamente (las víctimas). No obstante, se somete a las víctimas de trata a unas demandas durísimas para que puedan acceder a cobrar la indemnización que les corresponde. La primera es la cooperación con la policía; es decir, que se expongan y pongan en juego su integridad física y psíquica. En resumen: la trata acaba generando unas cuantiosas cantidades de dinero decomisadas por los estados, que no van a parar a los bolsillos de quienes corresponde: las víctimas. ¿Saben ustedes qué se hace de ese dinero?

En conclusión, deberíamos replantear nuestro discurso y nuestra acción política sobre trata, teniendo en cuenta les necesidades de sus principales afectados y no nuestras teleologías políticas.


FUENTES

Defensor del pueblo (2010). La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles. https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2015/05/2012-09-Trata-de-seres-humanos-en-Espa%C3%B1a-v%C3%ADctimas-invisibles-ESP.pdf

Global Rights (2002) Guía anotada del Protocolo Completo de la ONU Contra la Trata de Personas https://www.oas.org/atip/reports/annot_prot_spanish.pdf

Internacional Labour Office y Walk Free (2017) Global Estimates of Modern Slavery https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/documents/publication/wcms_575479.pdf

Informe GRETA https://issuu.com/colectivohetaira/docs/gretat_cstellano

ONU. Informe mundial sobre la trata de personas https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/GLOTIP14_ExSum_spanish.pdf