Sobre mí

La primera vez que realicé un servicio sexual tenía 23 años. Y, si bien me lo planteé como algo puntual, hubo un factor que sería permanente y decisivo: el estigma de prostituta.

Consciente de la necesidad de aceptar e integrar esta parte de mi identidad y de los intereses políticos y económicos que sustentan el estigma puta, en septiembre de 2014 volví al trabajo sexual y lo llevo ejerciendo de manera continua desde entonces. Hoy en día me siento orgullosa de pertenecer a la lucha por los derechos de les Trabajadores Sexuales.

Además de Trabajadora Sexual, también soy licenciada en Filología Francesa,                    maestra de Reiki Tradicional Japonés y estudiante de Psicología.

Me interesa todo lo relativo a los derechos de mi colectivo, pero especialmente la psicopatologización de las Trabajadoras Sexuales, ya que denota los mecanismos de control social de la sexualidad femenina de los que, de manera tácita, se sigue sirviendo el patriarcado.

Es necesario, sin embargo, analizar y denunciar el contexto en el que se da esta discriminación pues, si bien la putofobia es una conducta naturalizada,  no debemos olvidar que es fruto de un aprendizaje: el que genera jerarquías de mujeres en función de su comportamiento sexual y sirve, de esta manera, para controlarnos y que nos controlemos entre nosotras.

Con esa intención abro este blog: la de unirme a las voces críticas que desnaturalizan las injusticias cometidas, de manera constante, contra nuestro colectivo. Con la misma intención enseño mi cara: es un acto político, la denuncia de los intereses según los cuales deberíamos sentir culpa o vergüenza por ejercer la prostitución. Unos intereses machistas y clasistas que, en algunos casos, incluso se disfrazan de buenas intenciones.

Las Putas Feministas hemos dicho BASTA y aquí pongo otro altavoz al servicio de nuestra causa.